Cómo respirar mejor con una mascarilla

Un terapeuta respiratorio ofrece consejos para respirar mejor este invierno.

La idea de usar una mascarilla facial durante el largo invierno puede no ser atractiva. Pero a medida que las comunidades enfrentan oleadas récord de casos de COVID-19, es crucial usar su mascarilla correctamente. Es una de las formas más efectivas para prevenir la propagación de COVID-19.

Una investigación publicada en octubre en la revista Nature Medicine proyectó que el uso generalizado de la mascarilla salvaría casi 130,000 vidas entre mediados de septiembre de 2020 y finales de febrero de 2021. Además, los investigadores que evaluaron los efectos de las exigencias de usar mascarillas en 15 estados y en el Distrito de Columbia estimaron que, posiblemente, entre el 8 de abril y el 22 de mayo se evitaron entre 230,000 y 450,000 casos de COVID-19 gracias a que las personas usaron mascarillas, según un estudio publicado en la revista Health Affairs.

Y hay otra buena razón para cubrirse: usar una mascarilla parece proteger tanto a quien la usa como a los demás, según un informe científico de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention, CDC).

“Hasta que las vacunas se hayan distribuido ampliamente y la transmisión del virus se haya detenido, usar una mascarilla es nuestra mejor defensa”, dice Cliff Dryden, MBA, terapeuta respiratorio diplomado-especialista en neonatología y pediatría (RRT-NPS), director de Terapia Respiratoria en NewYork-Presbyterian/Weill Cornell Medical Center.

No asuma que una bufanda de invierno puede reemplazar una mascarilla que se ajuste correctamente. Las bufandas voluminosas y otras prendas para el clima frío pueden protegerlo del frío, pero no son adecuadas para COVID-19 y no deben usarse en lugar de una mascarilla o debajo de una. Las bufandas pueden estar demasiado sueltas o ser demasiado livianas para bloquear las partículas del virus.

Dryden reconoce que lleva tiempo acostumbrarse a usar una mascarilla facial. Puede darle al usuario la sensación de tener que inhalar o exhalar más fuerte.

“Definitivamente causa un impacto”, dice Dryden. “Una mascarilla facial está diseñada para permitirle trabajar, pero no podrá hacerlo al 100 % de su capacidad”. Es posible que se quede sin aire más fácilmente, dice Dryden.

Pero una mascarilla tiene beneficios ocultos en el invierno. “El aire frío seca y enfría las vías aéreas”, dice Dryden. “Sin embargo, usar una mascarilla contiene el aliento tibio exhalado y puede servir para ayudar a combatir los efectos del invierno”.

Dryden sugiere lo siguiente para que las mascarillas sean más fáciles de tolerar:

Tómese el tiempo para acostumbrarse.

Es normal sentir claustrofobia o incluso pánico cuando cuesta respirar. “Pero con el tiempo uno se acostumbra”, dice. Si siente que su respiración está limitada, abra la boca y respire profundamente varias veces hasta que recupere el aliento.

Cliff Dryden, MBA, RRT-NPS, director de Terapia Respiratoria en NewYork-Presbyterian/Weill Cornell Medical Center

Cuando pueda, descanse de la mascarilla.
Encuentre un lugar sin gente, quítese la mascarilla y respire por algunos minutos antes de colocársela nuevamente, sugiere Dryden.

No se encorve.
Al mismo tiempo, asegúrese de no obstruir su respiración con otros comportamientos como encorvarse. “Una buena postura ayuda a los pulmones a expandirse”, indica Dryden. “Y dado que sentarse puede hacer que sea más difícil llenar los pulmones, simplemente estar de pie y respirar profundamente hace maravillas”.

No use una mascarilla cuando no sea necesario.
Si conduce solo en un automóvil, por ejemplo, puede y debe quitarse la mascarilla, dice Dryden. “Usar la mascarilla cuando conduce puede provocar desorientación y confusión. Eso podría contribuir a tener un accidente”, señala. Siéntase libre de no usar la mascarilla en casa, a menos que un miembro de la familia esté luchando contra la COVID-19 o haya estado expuesto recientemente.

Reduzca la intensidad y la duración de los ejercicios.
Las personas que suelen correr a diario o les gusta andar en bicicleta por la ciudad enfrentan desafíos adicionales. “Si se está realizando un esfuerzo o haciendo ejercicios, su respiración y frecuencia cardíaca se aceleran y su temperatura aumenta”, dice Dryden. “Usar una mascarilla intensifica todo eso. No va a tener una oxigenación adecuada”.

La solución: Acepte la nueva normalidad. “Necesitamos adoptar la mentalidad de que no podemos desenvolvernos de la manera en que lo hacemos habitualmente”, manifestó. “Puede seguir haciendo algo de ejercicio, pero a un ritmo más lento”.

Dryden sugiere reducir la intensidad del ejercicio un poco más y dividirlo en pequeños bloques. “Si toma descansos en el medio para hidratarse y enfriar su temperatura corporal, y luego vuelve a su entrenamiento, puede seguir haciendo ejercicio, pero de una manera efectiva y responsable”, dice.

Es preferible usar una mascarilla de tela para realizar entrenamientos al aire libre. “Es muy difícil hacer ejercicio al aire libre con una mascarilla médica”, agregó. “Una vez que empieza a sudar, es probable que se rompa la mascarilla”. Y asegúrese de hidratarse, ya que genera más calor cuando usa una mascarilla.

“Todo el mundo la debe usar para ayudar a detener la propagación del virus.”

— Cliff Dryden

Cuando pueda, descanse de la mascarilla.
Encuentre un lugar sin gente, quítese la mascarilla y respire normalmente durante unos minutos antes de colocársela nuevamente, sugiere Dryden.

No se encorve.
Al mismo tiempo, asegúrese de no obstruir su respiración con comportamientos como encorvarse. “Una buena postura ayuda a expandir los pulmones”, indica Dryden. “Y dado que sentarse puede dificultar el llenar los pulmones de aire, simplemente estar de pie y respirar profundamente hace maravillas”.

Reduzca la intensidad y la duración de los ejercicios.
Las personas que suelen correr a diario o les gusta andar en bicicleta por la ciudad enfrentan desafíos adicionales. “Si está realizando un esfuerzo o haciendo ejercicios, su respiración y frecuencia cardíaca se aceleran y su temperatura aumenta”, dice Dryden. “Usar una mascarilla intensifica todo eso”.

La solución: Acepte la nueva normalidad. “Necesitamos adoptar la mentalidad de que no podemos desenvolvernos de la manera en que lo hacemos habitualmente”, manifestó. “Puede seguir haciendo algo de ejercicio, pero a un ritmo más lento”.

Dryden sugiere reducir un poco la intensidad del ejercicio y dividirlo en pequeños bloques. “Si toma descansos entre ejercicios para hidratarse, y luego vuelve a su entrenamiento, puede seguir haciendo ejercicio, pero de una manera efectiva y responsable”, dice.

Es preferible usar una mascarilla de tela para realizar entrenamientos al aire libre. “Es muy difícil hacer ejercicio al aire libre con una mascarilla médica”, agregó. “Una vez que empieza a sudar, es probable que se rompa”. Esto puede ser un problema tanto en invierno como en verano, ya que su cuerpo debe emplear energía adicional para mantenerse caliente. ¡Así que asegúrese de hidratarse!

Reemplace las mascarillas si se mojan.

Ya sea por la humedad del aliento, la nieve o la lluvia, las mascarillas mojadas son menos efectivas. Lleve mascarillas de repuesto en su bolsillo o bolso, y tire las mascarillas médicas o cambie las de tela cuando se mojen.

No se olvide de los niños.
Es importante que los niños también usen una mascarilla. “Los niños pueden ser asintomáticos, pero aun así pueden transmitir el virus”, añadió Dryden. A pesar de que hay menos casos de niños que se enferman de COVID-19, algunos de los que tuvieron COVID-19 o estuvieron expuestos al coronavirus han sufrido síndrome inflamatorio multisistémico, un raro conjunto de síntomas graves que pueden requerir tratamiento en la unidad de cuidados intensivos.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades recomiendan que los niños mayores de 2 años usen una mascarilla. Aunque es más fácil decirlo que hacerlo, señala Dryden, esto ayuda a que los niños entiendan por qué es importante. “Si los niños pueden comprender por qué necesitan una mascarilla, ese es el mayor estímulo para incentivarlos a usarla”, dice. Tener una conversación abierta con los niños sobre COVID-19 puede marcar una gran diferencia.

Si los niños pequeños usan mascarillas, los padres deben ajustarlas con cuidado. “Está buscando el calce ‘perfecto’ como Ricitos de Oro”, dice Dryden. “Si la mascarilla está demasiado ajustada, es más probable que ocurran lesiones por presión, ya que es más fácil que su piel se dañe”.

Controle de cerca a los niños y asegúrese de que tengan los descansos adecuados de la mascarilla y que estén tomando mucho líquido.

Prepárese para los brotes de enfermedades.
Las personas con problemas respiratorios graves como el asma y otras afecciones respiratorias pueden notar que usar una mascarilla facial empeora los síntomas. Además, el aire frío del invierno puede ser irritante. Aunque el uso de una mascarilla calienta un poco el aire alrededor de la cara antes de inhalar, las temperaturas extremadamente frías aún pueden provocar problemas respiratorios.

“Las personas con asma deben llevar consigo su medidor de flujo espiratorio máximo y broncodilatadores en caso de que tengan un ataque”, dice Dryden. “Les aconsejo que traten de tomar mayor conciencia de su respiración mientras usan una mascarilla”.

Si bien algunas personas tienen una mayor tolerancia y pueden desenvolverse mejor que otras cuando usan una mascarilla, “todos deben usar una para ayudar a detener la propagación del virus”, dice.