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How to Avoid Depression During the Coronavirus Outbreak – Spanish

A medida que más personas se autoaíslan para reducir la propagación de COVID-19, un experto ofrece consejos sobre cómo prevenir la depresión durante la crisis.

El brote del nuevo coronavirus ha afectado muchos aspectos de la vida diaria, incluida la salud mental. Con la interrupción repentina de nuestras rutinas y la nueva norma de distanciamiento social, la vida que conocíamos cambió drásticamente en cuestión de semanas. De repente, muchos de nosotros enfrentamos el estrés de las noticias, y su impacto en nuestras finanzas, lo que nos pone en riesgo de caer en depresión durante el brote de coronavirus.

“Esta es la tormenta perfecta para la depresión y la ansiedad”, señala el Dr. Robert Leahy, un psicólogo que atiende en el NewYork-Presbyterian/Weill Cornell Medical Center, autor de The Worry Cure y Keeping Your Head After Losing Your Job, y un experto nacional en terapia cognitiva.

Con todo lo que sucede, las personas pueden encontrarse abrumadas, sintiéndose desesperanzadas e indefensas y, por último, deprimidas. El National Institute for Mental Health (Instituto Nacional de Salud Mental) define la depresión como un trastorno del estado de ánimo común pero grave que tiene un efecto negativo en cómo se siente, cómo piensa y maneja las actividades diarias como dormir, comer y trabajar. Los síntomas incluyen un estado de ánimo constantemente triste, ansioso o “vacío”, irritabilidad y sentimientos de culpa y pesimismo.

“Nos enfrentamos a un trauma nacional, ya sea el miedo a ser infectado o a infectar a otra persona, o la recesión económica, y muchas personas están aisladas”, señala el Dr. Leahy.

Aquellos que ya luchan con la depresión y la ansiedad pueden encontrar que la situación agudiza sus sentimientos. Otros que están acostumbrados a mantenerse ocupados pueden encontrarse solos con sus pensamientos extrañando a amigos y familiares con los que no viven.

Si bien la necesidad de mantener la distancia social crea algunos obstáculos, hay pasos específicos que puede tomar para “sacar lo bueno de lo malo”, según el Dr. Leahy. A continuación, él presenta formas de proteger su salud mental y de prevenir la depresión durante el brote de coronavirus.

Encuentre la esperanza

Esto puede parecer imposible durante un momento difícil, pero en lugar de pensar: “Así será el resto de mi vida”, tómelo día a día o semana a semana. Dé un paso atrás y vea que hay razones para ser optimista. Por ejemplo, en la provincia de Wuhan en China, donde comenzó el brote, el número reportado de nuevos casos ha disminuido significativamente y en algunos días ha sido cero, gracias a las medidas de cuarentena. Las tiendas y fábricas están comenzando a reabrir. Al ver las soluciones que funcionaron para esas comunidades y seguir tomando precauciones, aumentan las posibilidades de que el futuro no sea tan desalentador o extremo como tememos.

Para las personas que sienten el impacto financiero del coronavirus, puede ser especialmente difícil encontrar un rayo de esperanza durante estos tiempos. Trate de cambiar su manera de pensar: Si ha perdido un trabajo, en lugar de ver esto como una situación permanente, piense en ello como un descanso antes de regresar a trabajar. Una vez que termine la emergencia pandémica, habrá una demanda acumulada: todos estarán ansiosos por salir a restaurantes y viajar, por lo que muchos de esos trabajos estarán allí nuevamente.

Sea productivo con su tiempo libre

En lugar de pensar en el aislamiento como estar en prisión, puede ver que tiene más tiempo libre. Intente encontrar momentos de felicidad en esta libertad. Haga una lista de las actividades en las que pueda participar. También puede salir a ejercitarse o conectarse a Internet para buscar un video de ejercicios o yoga. Lea los libros y mire las películas que quería. Realice las tareas que ha pospuesto, como limpiar su armario. Sea creativo en la cocina. Tal vez ha estado ordenando comida para llevar por un tiempo y olvidó que tiene una cocina.

Un riesgo que acompaña al aislamiento y la pasividad es la tendencia a ensimismarse y a tener pensamientos como: ¿Por qué sucede esto? Esto es tan terrible que no lo soporto”. Puede quedarse ensimismado o puede resolver problemas. Pregúntese: “¿Cuál es el problema? Estoy aburrido, estoy aislado. Bueno, entonces podría hacer ejercicios, puedo contactar a personas, puedo hacer planes y hacer tareas. Puedo ver esto como un desafío para identificar objetivos a corto y largo plazo”.

Mantenga un horario.

Muchas personas han perdido sus rutinas habituales, y ese tiempo no estructurado también puede conducir al ensimismamiento y la pasividad, factores de alto riesgo para la depresión. Programe su día, hora por hora. Al final del día, marque las cosas que haya realizado y haga una lista de tareas para el día siguiente, de modo que pueda estar a la espera de hacerlas. Cree una serie de objetivos para la semana y el mes, luego establezca algunos objetivos a un plazo más largo.

Es especialmente importante mantener la estructura si ha perdido su trabajo. Es natural que las personas se enojen cuando están desempleadas. Además de los problemas financieros, pierden la estructura en sus vidas. Una forma de afrontarlo es estructurar su tiempo.

Conéctese con otros (incluso si no es frente a frente)

El hecho de que nos autoaislemos no significa que debamos aislarnos realmente. Haga una lista de amigos, incluidos algunos con los que no haya tenido contacto durante mucho tiempo y use su teléfono. Establezca un horario regular cada día para contactar a las personas y programe reuniones virtuales en plataformas en línea para hablar o incluso jugar. Podría comenzar un club de lectura en línea con sus amigos.

Si tiene a un ser querido en el hospital o está pasando por un momento difícil, es fácil sentirse impotente, especialmente si no puede visitarlo o ayudarlo a sentirse mejor. Sin embargo, siempre puede decirle a esa persona que la ama y que le importa. A menudo subestimamos la importancia de expresar conexión, amor y gratitud. Y podemos hacerlo de forma constante, no solo cuando alguien está enfermo.

Replantee su perspectiva

Está bien sentirse molesto y reconocer ante usted mismo y ante los demás que estos son tiempos difíciles. Sin embargo, esta podría ser una oportunidad para pensar en lo que valora o realmente quiere hacer con su vida. Si considera este periodo como una práctica intencional de no salir a restaurantes y bares, puede darse cuenta de que puede progresar sin esas rutinas. Cuando la pandemia disminuya y se levante la emergencia, es posible que aprecie aún más la libertad de ir al gimnasio o salir con sus amigos.

La pandemia puede generar pensamientos de mortalidad. Una manera positiva de pensar acerca de la mortalidad es reconocer lo que es realmente importante para usted en la vida, que podría ser tener relaciones significativas, contribuir al mejoramiento de la sociedad o ser creativo.

Solo por el hecho de que no podamos interactuar con las personas frente a frente no significa que debamos estar aislados y pasivos. Es normal sentirse ansioso, pero podemos procesar la experiencia, mantenernos activos y conectados, mantener la rutina tanto como sea posible y adaptarnos a medida que superamos la crisis.

Robert Leahy, Ph.D., es psicólogo tratante en NewYork-Presbyterian/Weill Cornell Medical Center y profesor clínico de psicología en psiquiatría en Weill Cornell Medicine. Es director del American Institute for Cognitive Therapy NYC y autor de The Worry Cure.